MOMENTO
Camino por la cuesta de una loma verdecida.
Hierba, florcitas en la hierba
como en una lámina para niños.
El cielo brumoso, acelestándose.
En silencio el paisaje se despliega sobre otras colinas.
Como si acá no hubiera zarza, ni siluro,
ni rocas que mutuamente se gruñeran,
Ninguna encumbrada altura,
ninguna noche en llamas,
ni días en turbiones de oscuridad.
Como si por aquí no se deslizaran pantanos
entre afiebrados delirios,
helados escalofríos.
Como si sólo en alguna otra parte se encresparan los mares
y desgarraran los bordes de los horizontes.
Son las nueve y treinta, hora local.
Todo en su sitio y en ejemplo de concordia.
En la hondonada, el arroyito como un arroyito.
El senderito con aspecto del senderito de siempre y para siempre.
El bosque con la apariencia de un bosque por los siglos de los siglos y amén,
y en lo alto los pájaros en vuelo en el rol de pájaros en vuelo.
Hasta donde alcance la mirada, reina aquí el momento,
Uno de esos terrenales momentos
que se ruega que perduren.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill |
Índice |
EN CONMOCIÓN
Soy quien soy.
Incomprensible accidente
como todo accidente.
Otros antepasados
bien pudieron haber sido los míos,
y de otro nido
hubiera volado,
debajo de otro tronco
hubiera emergido en capullo.
En el guardarropa de la naturaleza
hay buena cantidad de atuendos.
Traje de araña, gaviota, ratón de campo.
Cada uno se ajusta, en el acto, a las mil maravillas
y es llevado con toda obediencia
hasta el destrozo.
Yo tampoco anduve eligiendo,
pero no me quejo.
Pude haber sido alguien
mucho menos individual.
Alguien de marea, hormiguero, enjambre zumbador,
partícula del paisaje zarandeada por el viento.
Alguien mucho menos feliz,
criado para ser abrigo de piel,
para la mesa de festejo,
algo que nada bajo la platina.
Un árbol prisionero de la tierra
hacia el que se aproxima un incendio.
Una hierba aplastada
por la marcha de incomprendidos sucesos.
Un tipo con mala estrella
que para otros resplandece buena.
¿Y qué tal si despertara espanto en la gente,
o sólo rechazo,
o sólo compasión?
¿Y si hubiera nacido
no en esta –como correspondía- tribu
y ante mí se cerraran los caminos?
El destino se mostró hasta ahora
benevolente conmigo.
Podría no haberme sido concedida
la memoria de los buenos momentos.
Podría haberme sido negada
la tendencia a comparar.
Podría haber sido yo misma, pero sin asombro,
y eso hubiera significado
alguien completamente distinta.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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LAS NUBES
Para describir las nubes
tendría que darme mucha prisa.
después de una fracción de momento,
dejan de ser éstas, comienzan a ser otras.
Su propiedad es
no repetir jamás
formas, matices, posiciones y configuración.
No les pesa la memoria de nada,
se elevan sin dificultad sobre los hechos.
Cómo podrían ser testigos de alguna cosa,
si de inmediato se dispersan a los cuatro vientos.
En comparación con las nubes
la vida parece sólida,
casi duradera y poco menos que eterna.
Al lado de las nubes
incluso la piedra parece una hermana
en quien se puede confiar,
y ellas, unas primas lejanas y medrosas.
Que la gente exista, si quiere,
y luego cada uno a su turno se muera,
ellas, las nubes, no tienen nada que ver
con todo eso
tan extraño.
Por encima de toda tu vida
y la mía, todavía no completa,
se lucen con soberbia, tal como se lucieron.
No tienen obligación de desaparecer con nosotros,
no necesitan ser vistas para seguir navegando.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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EL NEGATIVO
Sobre el cielo pardo
la nubecita más parda todavía
con reborde negro de sol.
A la izquierda, o sea a la derecha,
una rama de cerezo blanca con flores negras.
Sobre tu rostro oscuro, sombras claras.
Te acomodaste junto a la mesita
y apoyaste sobre ella las manos agrisadas.
Parecés un espíritu,
que intenta convocar a los vivos.
(Puesto que todavía me cuento entre ellos,
debiera aparecérmele y golpetear:
buenas noches, o sea, buen día,
adiós, o sea, bienvenido.
Y no mezquinarle preguntas a ninguna respuesta,
si corresponden a la vida,
o sea, a la tormenta antes del silencio.)
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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EL AURICULAR
Sueño que despierto
porque oigo el teléfono.
Sueño con la seguridad
de que me está llamando
un muerto.
Sueño que extiendo el brazo
para llegar al auricular.
Sólo que el auricular
ya no es como era,
se ha vuelto pesado,
como si se hubiera
adherido a algo,
envuelto algo en raíces.
Debería arrancarlo
junto con toda la Tierra.
Sueño mi forcejeo
inútil.
Sueño el silencio
porque calló
la campanilla.
Sueño que me duermo
y una vez más despierto.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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LAS TRES PALABRAS MÁS EXTRAÑAS
Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba ya se aleja al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
estoy creando algo que no cabe en ningún no ser.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill |
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EL SILENCIO DE LAS PLANTAS
El conocimiento unidireccional entre ustedes y yo
se desarrolla bastante bien.
Sé qué son, hojita, petalito, espiga, piña, tallo,
y qué les sucede en abril, y qué en diciembre.
Aunque mi curiosidad no sea recíproca,
ante algunas en especial me inclino,
y hacia otras de ustedes levanto la cabeza.
Tienen nombres para mí:
arce, bardana, anémona silvestre,
brezo, enebro, muérdago, nomeolvides,
y yo ninguno para ustedes.
Compartimos nuestro viaje.
Durante los viajes compartidos, por cierto, se conversa,
se intercambian observaciones aunque sea sobre el tiempo
o las estaciones que se cruzan presurosas.
No faltarían temas, porque muchos nos unen.
La misma estrella nos tiene a su alcance.
Arrojamos sombras bajo las mismas leyes.
Intentamos saber algo, cada uno a su manera,
y aquello que no sabemos, también es parecido.
Les aclararé, como pueda, sólo pregunten:
cómo es eso de mirar con ojos,
para qué late mi corazón
y por qué mi cuerpo no se enraíza.
Pero cómo contestar a preguntas no formuladas,
si además se es alguien
tan nadie para ustedes.
Matorrales, montecitos, prados y pantanos-
todo lo que les digo es monólogo,
y no son ustedes las que escuchan.
La conversación con ustedes
es imprescindible e imposible.
Urgente en la vida apurada
y aplazada para nunca.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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PLATÓN, O SEA POR QUÉ
Por motivos poco claros,
en circunstancias desconocidas
el Ser Ideal dejó de bastarse.
Pero si podía durar y durar sin fin,
desbastado de oscuridad, forjado de claridad,
en sus jardines sueñeros sobre el mundo.
¿Para qué diablos comenzó a buscar impresiones
en la mala compañía de la materia?
¿De qué le sirven los imitadores
contrahechos, desafortunados,
sin perspectivas de eternidad?
¿La Sabiduría renga
con una espina clavada en el talón?
¿La Armonía desgarrada
por aguas turbulentas?
¿La Belleza
con repelentes páncreas dentro?
y el Bien
-¿por qué con sombra,
si antes no la tenía?
Debió haber algún motivo,
siquiera pequeño en apariencia,
pero esto no lo va a traicionar
ni siquiera la Verdad Desnuda
atareada en sacudir
el guardarropas terrestre.
Y además esos horribles poetas, Platón,
virutas diseminadas por la brisa desde abajo de las estatuas,
desechos del gran Silencio de las alturas...
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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LA NIÑITA ARRASTRA EL MANTEL
Hace más de un año
que andamos por este mundo,
pero en este mundo no todo está investigado
y puesto bajo control.
Ahora ponemos a prueba las cosas
que no pueden moverse solas.
Hay que ayudarlas,
correr, empujar,
tomar de un lugar y trasladar.
Pero no todas quieren,
por ejemplo, el ropero,el armario,
las obstinadas paredes, la mesa.
Aunque, el mantel sobre la porfiada mesa
-si lo atrapamos bien por los bordes-
muestra que tiene ganas de pasear.
Y sobre el mantel, los vasos, los platitos,
la jarrita de la leche, las cucharitas, el tazón
casi tiemblan de deseos.
Es muy interesante,
¿qué rumbo elegirán
cuando ya se bamboleen sobre el borde?:
¿una caminata por el cielorraso?
¿un vuelo alrededor de la lámpara?
¿un salto hasta el antepecho de la ventana,
y de allí hasta el árbol?
El señor Newton todavía no tiene arte ni parte.
Que mire nomás desde el cielo, que agite las manos.
Deberemos llevar a cabo este experimento.
Y así será.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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DE ENTRE LOS RECUERDOS
Charlábamos,
de repente nos callamos.
A la terraza llegó una muchacha,
ah, bella,
demasiado bella
para nuestra calmosa estadía.
Basia1 miró de reojo
con pánico a su marido.
Krystyna2 , por reflejo, puso su palma
sobre la mano de Zbyszek3 .
Yo pensé: te voy a llamar por teléfono,
Diré: por ahora no vengas,
están pronosticando varios días de lluvia.
Sólo Agnieszka4 , la viuda,
saludó a la bella con una sonrisa.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
1 Pron. Báshia. Diminutivo de Bárbara.
2 Pron. Kresténa. Cristina
3 Pron. Tzbéshek. Diminutivo de Zbigniew (Tzbígniev). Sin equivalente en castellano.
4 Pron. Agniéshka. Águeda
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EL CHARCO
Recuerdo bien ese temor de la infancia.
Evitaba los charcos,
sobre todo los recientes,
los que quedan de la lluvia.
Alguno de ellos bien podía no tener fondo,
aunque pareciera igual a los otros.
Pisaré y de repente me hundiré toda,
comenzaré a remontarme hacia abajo
y más abajo aún,
en dirección al reflejo de las nubes,
o quizá más allá.
Luego el charco se secará,
se cerrará sobre mí,
y yo atascada –dónde- para siempre,
con el grito no llegado a la superficie.
Sólo después llegó el entendimiento:
no todas las desventuras
cumplen las normas del mundo,
y aunque quisieran,
no pueden ocurrir.
WISLAWA SZYMBORSKA “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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EL PRIMER AMOR
Dicen,
que el primer amor es
el más importante.
Es muy romántico,
pero no es mi caso.
Entre nosotros algo
hubo y no hubo,
se consumó y se consumió.
No me tiemblan las manos
cuando rozo minúsculos recuerdos
o el rollito de cartas atado con piolín
-ni siquiera con cintita.
Nuestro único encuentro
después de años,
una conversación entre dos sillas
junto a una mesita fría.
Otros amores
siguen respirando en mi profundidad.
A éste le falta aliento
para un suspiro.
Y sin embargo, justamente éste,
tal cual es,
puede lo que aquéllos no pueden todavía:
no recordado,
no soñado siquiera,
me amansa con la muerte.
WIESLAWA SZYMBORSKA –“Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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ALGO ACERCA DEL ALMA
Suele tenerse alma.
Nadie la tiene todo el tiempo
y para siempre.
Día tras día,
año tras año,
pueden dslizarse sin ella.
A veces sólo en los éxtasis
y temores de la infancia
anida más largamente.
A veces sólo en el asombro
de que estamos viejos.
Rara vez nos asiste
en las tareas tediosas,
como correr los muebles,
cargar valijas
o transitar caminos con zapatos que aprietan.
Cuando completamos encuestas
o picamos carne,
por regla general, está de franco.
Sobre miles de nuestras conversaciones
participa de una,
y no necesariamente,
porque prefiere el silencio.
Cuando el cuerpo comienza a doler y doler,
calladita abandona la guardia.
Es melindrosa:
no le gusta vernos en la multitud,
le repugna nuestra lucha por cualquier ventaja
y el fragor de los negocios.
Alegría y tristeza
no son para ella sentimientos diferentes.
Sólo cuando se unen
se presenta y está con nosotros.
Podemos contar con ella,
cuando de nada estamos seguros,
pero curiosos por todo.
De los objetos materiales,
le gustan los relojes de péndulo
y los espejos, que trabajan fervorosos
incluso cuando nadie los mira.
No dice de dónde viene
y cuándo volverá a desaparecer,
pero es evidente que espera
preguntas como ésas.
Parecería que,
tal como nosotros a ella,
también ella
nos necesita para algo.
WISLAWA SZYMBORKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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HORA TEMPRANA
Duermo todavía,
y entretanto ocurren hechos.
Blanquea la ventana,
se agrisan las ocuridades,
se libera del confuso espacio la habitación,
y buscan su apoyo estelas pálidas, vacilantes.
En orden, sin apuro,
porque es una ceremonia,
alborean las planicies del cielorraso y las paredes,
se recortan las formas,
una de otra,
el lado izquierdo del derecho.
Amancen las distancias entre los objetos,
gorjean los primeros brillos
sobre el vaso, sobre el picaporte.
Ya no sólo parece, ya es,
lo que ayer fue corrido de lugar,
lo que cayó al piso,
lo que hay en los marcos.
Sólo los detalles todavía
no entraron en el campo de la visión.
Pero atención, atención, atención,
hay muchos indicios de que
están volviendo los colores,
y que hasta la cosa más insignificante
recuperará el que le pertenece,
junto con el matiz de su sombra.
Muy rara vez me asombro ante esto, aunque debería.
Por lo general me despierto como testigo tardío,
cuando ya se ha cumplido el milagro,
consolidado el día,
y la aurora magistralmente transformada en mañana.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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EN EL PARQUE
-¡Oia!- se asombra el nene-
¿quién es esa señora?
-Es la estatua de la Misericordia,
o algo así-
responde la mamá.
-¿Y por qué la señora
está tan abo...o...o...llada?
-No sé, desde que recuerdo,
siempre estuvo así.
La municipalidad, al fin y al cabo,
debería hacer algo.
O tirarla en algún lado, o restaurarla.
Bueno, vamos, vamos, sigamos caminando.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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FACTORES PARA LA ESTADÍSTICA
Sobre cien personas
las que saben todo mejor
-cincuenta y dos;
inseguras de cada paso
-casi todo el resto;
dispuestas a ayudar,
siempre que no vaya para largo
-¡hasta cuarenta y nueve!;
siempre buenas,
porque no son capaces de otra cosa
-cuatro, bueno, quizá cinco;
que pueden admirar sin envidia
-dieciocho;
que viven en permanente temor
de alguien o algo
-setenta y siete;
capaces de ser felices
-veinte y pico, como mucho;
inofensivas de a uno,
salvajes en multitudes
-más de la mitad, seguro;
crueles,
cuando las obligan las circunstancias
-es mejor no saberlo
ni siquiera por aproximación;
sabias después de una calamidad
-pocas más
que sabias antes de la calamidad;
que no toman de la vida más que las cosas
-cuarenta,
aunque quisiera equivocarme;
encogidas, doloridas
y sin linterna en la oscuridad
-ochenta y tres,
más temprano o tarde;
dignas de compasión
-noventa y nueve;
mortales
-cien sobre cien.
Número que por ahora no ha variado.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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ALGUNA GENTE
Alguna gente que huye de otra gente.
En algún país bajo el sol
y unas pocas nubes.
Dejan tras de sí algún todo propio,
sembrados, algunas gallinas, perros,
espejitos, en los que ahora se contempla el fuego.
Llevan sobre las espaldas jarras y bultos,
que cuanto más vacíos, más pesan con el paso de los días.
Sucede a las calladas que alguien se detenga,
y en bullicio que alguien arrebate el pan de otro
y que alguien sacuda a un niño muerto.
Delante de ellos siempre el camino que no es,
ni el puente que debería estar
sobre el río extrañamente rosado.
Alrededor de ellos, algunos disparos,
a veces más cercanos, a veces más lejanos.
En lo alto un avión vuela en círculos.
Sería útil alguna invisibilidad,
alguna petrificación parda,
o mejor todavía, un no ser
por un tiempo breve, o quizá más largo.
Todavía sucederá algo, pero dónde y qué.
Alguien les saldrá al encuentro, pero cuándo, quién,
bajo qué apariencias y con qué intenciones.
Si pudiere elegir,
quizá no quiera ser enemigo
y los deje con alguna vida.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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FOTOGRAFÍA DEL 11 DE SEPTIEMBRE
Saltaron desde los pisos en llamas-
uno, dos, unos más,
desde más arriba, desde más abajo.
La foto los retuvo en la vida,
y ahora los mantiene
sobre la tierra hacia la tierra.
Cada uno es todavía una totalidad
con un rostro personal
y con la sangre bien oculta.
Hay suficiente tiempo,
para que se alboroten los cabellos,
y de los bolsillos caigan
las llaves, las monedas.
Siguen estando todavía
al alcance del aire,
en el halo de los lugares
que precisamente se han abierto.
Puedo hacer sólo dos cosas por ellos-
describir ese vuelo
y no agregar la última frase.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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BAGAJE DE REGRESO
Albergue de pequeñas tumbas en el cementerio.
Nosotros, los de larga vida, lo evitamos furtivos,
como los ricachones evitan los barrios de los miserables.
Aquí yacen Zosia(1) , Jacek (2) y Dominik (3) ,
prematuramente arrebatados al sol, a la luna,
a la ronda del año, a las nubes.
No es mucho lo que juntaron en su bagaje de regreso.
Jirones de paisajes,
en cantidad no muy considerable.
Un puñadito de aire con mariposa en vuelo.
Una cucharadita de conocimiento amargo con sabor a remedio.
Pequeñas desobediencias,
y entre ellas, alguna mortal.
Una alegre carrera en la ruta tras la pelota.
La felicidad de patinar sobre hielo frágil.
Éste aquí y ésa al lado, y aquéllos del borde:
antes de que tuvieran tiempo de crecer hasta el picaporte,
descomponer un reloj,
romper el primer vidrio.
Malgorzatka (4) , cuatro años,
y dos de ellos postrada y mirando el cielorraso.
Rafalek (5) : para los cinco años le faltó un mes,
y a Zuzia (6) las fiestas en invierno,
con la brumita del aliento en la helada.
¿Qué decir de un solo día de vida,
un minuto, un segundo:
la oscuridad, el destello de un foco y de nuevo la oscuridad?
KÓSMOS MAKRÓS
KHRÓNÓS PARÁDOKSOS
Sólo el pétreo griego tiene palabras para esto.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
1 Pron. Tzóshia (diminutivo de Sofía)
2 Pron. Iátzek (sin equivalente en castellano)
3 Pron. Domínik (Domingo)
4 Pron. Maugoyátka (diminutivo de Margarita)
5 Pron. Rafáuek (diminutivo de Rafael)
6 Pron. Tzúyia (diminutivo de Susana)
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BAILE DE GALA
Hasta que no se sepa algo seguro,
porque faltan señales, que no han llegado,
hasta que la Tierra todavía no sea
como los planetas más cercanos o lejanos,
hasta que nada de ná
sobre otras hierbas honradas por el viento,
sobre otros árboles coronados,
otros animales legitimados como nuestros,
hasta que no haya eco, además del autóctono,
capaz de hablar en sílabas,
hasta que nada de noticias,
en alguna parte sobre algunos
mejores o peores mozarts,
platones o edisones,
hasta que nuestros crímenes
puedan rivalizar sólo entre sí,
hasta que nuestra bondad
no se parezca a la de nadie
y sea excepcional incluso en la imperfección,
hasta que nuestras cabezas llenas de quimeras
sigan pasando por ser las únicas cabezas
llenas de quimeras,
hasta que sólo de nuestros paladares
se remonten gritos pelados-
sintámonos en esta cochera unos invitados
exclusivos y distinguidos,
bailemos al compás de la banda municipal
y que nos parezca
que es la gala entre las galas.
No sé a otro-
a mí por completo me alcanza
para ser feliz o infeliz:
un suburbio insignificante,
donde las estrellas sin sentido.
dicen buenas noches
y le parpadean a ese costado
WISLAWA SZYMBORSKA – “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill |
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APUNTE
La vida- el único modo
para crecer en hojas
tomar aliento sobre la arena,
remontar en alas;
ser perro,
o acariciarle el pelaje tibio;
distinguir el dolor,
de todo lo que él no es;
caber en los sucesos,
encontrarse en los paisajes,
buscar el menor de los errores.
Excepcional ocasión,
para por un momento recordar
de qué se estaba hablando
junto a la lámpara apagada;
y para que por lo menos una vez
iropezar con una piedra,
empaparse en alguna lluvia,
perder las llaves en el pasto;
y seguir con la vista la chispa en el viento;
y sin cesar esperar algo importante
no saber.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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LISTADO
Hice un listado de preguntas,
cuya respuesta no llegaré a esperar,
porque o son prematuras,
o no lograré comprenderlas.
El listado de preguntas es largo,
trata asuntos importantes y menos importantes,
pero como no quiero aburrirlos,
revelaré sólo algunas:
Qué fue real
y qué apenas lo parecía
en este auditorio
estelar y subestelar,
donde además de un billete de entrada
es obligatorio uno de salida.
Qué pasa con el mundo vivo,
que no llegaré a comparar
con otro mundo vivo;
Sobre qué escribirán
los diarios de mañana;
Cuándo cesarán las guerras
y qué las sustituirá;
En qué dedo estará ahora
el anillo querido
que me robaron- que perdí;
Dónde está el lugar del libre albedrío,
que es capaz de estar y no estar
al mismo tiempo;
Qué hay de las decenas de personas,
¿nos habremos conocido de verdad?
Qué intentaba decirme M.,
cuando ya no podía hablar;
¿Por qué tomé por buenas
las cosas malas
y qué me hace falta
para no seguir confundiéndome?
Ciertas preguntas
las anoté antes de dormirme.
Al despertar
ya no pude descifrarlas.
A veces sospecho
que es un código correcto.
Pero eso también es una pregunta
que algún día me abandonará.
WISLAWA SZYMBORSKA- “Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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TODO
Todo-
palabra descarada e hinchada de soberbia.
Debería escribirse entre comillas.
Se hace la que no obvia nada,
que agrupa, abarca, incluye y posee.
Entretanto, es sólo
un jirón de la tormenta.
WISLAWA SZYMBORSKA –“Chwila” (“Momento”), 2002
Trad. Bárbara Gill
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CONCURSO DE BELLEZA MASCULINA
Entró en tensión, de la mandíbula al talón.
Por encima de él, nubes de aceite y olor.
Sólo éste puede ser campeón,
anudado como serpiente pitón.
Mide fuerzas con un oso terrible,
aunque no hay ninguno amenazante.
Tres enormes jaguares invisibles
caen bajo tres golpes aplastantes.
Campeón de piernas y sentadillas.
Tiene el vientre en veinticinco segmentos.
Lo aplauden a rabiar, él se inclina.
Gracias, vitaminas y suplementos.
WISLAWA SZYMBORSKA / Trad. Bárbara Gill
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EPITAFIO
Aquí yace anticuada como el terno
la autora de algunos versos. Descanso eterno
tuvo a bien darle la tierra, a pesar de que el obituario
no la adscribía a ningún grupo literario.
Tampoco hay nada mejor para el monumento,
salvo la bardana, una lechuza y este rimado lacónico.
Caminante, saca del portafolios el cerebro electrónico
y sobre el destino de la Szymborska medita un momento.
WISLAWA SZYMBORSKA / Trad. Bárbara Gill
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ESTOY DEMASIADO CERCA
Estoy demasiado cerca para que me sueñe.
No revoloteo sobre él, no le huyo
bajo las raíces de los árboles. Estoy demasiado cerca.
No canta con mi voz el pescado en la red.
No es mi dedo del que se deliza el anillo.
Estoy demasiado cerca. Una gran casa se incendia
sin mí pidiendo socorro. Demasiado cerca
para que suspendida de un cabello mío suene una campana.
Demasiado cerca, para poder entrar como una invitada
delante de la que se abren las paredes.
Ya nunca moriré por segunda vez tan levemente,
tan más allá del cuerpo, tan inconsciente,
como alguna vez en su sueño. Estoy demasiado cerca,
Demasiado cerca. Oigo un siseo
y veo la escama reluciente de esa palabra,
inmovilizada en el abrazo. Él duerme,
en este momento más cercano a la cajera de un
circo ambulante con un solo león, que vio una
sola vez, que a mí que estoy tendida a su lado.
Ahora es para ella que crece en él el valle
hojirojizo, la nevada montaña encerrada
en el aire azulino. Yo estoy demasiado cerca
para caer sobre él desde el cielo. Mi grito
sólo podría despertarlo. Soy pobre,
limitada a mi propia apariencia,
pero fui abedul, fui lagartija,
salía de los tiempos y los atlas
tornasolada en colores de piel. Y tuve
la varita de desaparecer delante de ojos atónitos,
lo que es la fortuna de las fortunas. Estoy cerca,
demasiado cerca para que me sueñe.
Saco el hombro debajo de la cabeza del durmiente,
entumecido, lleno de imaginarios alfileres.
Sobre la cabeza de cada uno, para que los cuente,
se sentaron los ángeles condenados.
WISLAWA SZYMBORSKA / Trad. Bárbara Gill |
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FINAL Y PRINCIPIO
Después de cada guerra
alguien tiene que hacer la limpieza.
Un orden más o menos, vamos,
no se va a hacer solo.
Alguien tiene que empujar los escombros
hacia las banquinas de las rutas,
para que puedan pasar
los camiones llenos de cadáveres.
Alguien tiene que bregar
en el limo y la ceniza,
los resortes de algún sofá,
astillas de vidrio
y trapos ensangrentados.
Alguien tiene que arrastrar la viga
para apuntalar la pared,
alguien acristalar la ventana
y ajustar la puerta en las bisagras.
No es muy fotogénico
y requiere años.
Todas las cámaras ya se fueron
a otra guerra.
De nuevo hacen falta puentes
y estaciones de tren.
Las mangas quedarán en jirones
de tanto arremangarlas.
Alguien con la escoba entre las manos
todavía recuerda cómo fue, cómo era.
Alguien escucha,
asiente con la cabeza que no fue arrancada.
Pero ya cerca de ellos
comenzarán a dar vuelta esos
que se aburrirán con esas cosas.
Cada tanto todavía alguno
desenterrará de debajo del matorral
argumentos roídos por la herrumbre
y los traerá a la pila de desperdicios.
Aquellos que sabían
de qué iba la cosa,
deben cederles el lugar a estos
que saben poco.
Y menos que poco.
Y finalmente tanto como nada.
En el pasto, ya crecido sobre
las causas y las consecuencias,
alguien tiene que estar tendido
con una espiga entre los dientes
y papar moscas mirando las nubes.
WISLAWA SZYMBORSKA / Trad. Bárbara Gill |
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NADA DOS VECES
Nada sucede dos veces
ni sucederá, por eso
sin experiencia nacemos
sin rutina moriremos.
En esta escuela del mundo
ni siendo los alumnos más torpes
repetiremos un año,
un invierno, un verano.
No hay día que pueda volver,
no hay dos noches parecidas,
dos besos iguales,
el mismo mirar a los ojos.
Ayer mientras tu nombre
alguien pronunció en voz alta
para mí fue como si una rosa
cayera por la ventana.
Hoy, que estamos juntos,
vuelvo la cara hacia la pared.
¿La rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Es una flor?¿O quizá una piedra?
Dime por qué, mala hora,
con miedo inútil te mezclas.
eres y por eso debes pasar.
pasarás, y eso es bello.
Sonrientes, medio abrazados,
intentaremos buscar entendernos,
aunque somos diferentes
cual dos gotas de agua pura.
WISLAWA SZYMBORSKA / Trad. Bárbara Gill
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RETRATO DE MUJER
Debe haber elección.
Cambiar, pero sólo para que nada cambie.
Es fácil, imposible, difícil, vale el intento.
Tiene ojos, si hace falta, a veces zarcos, a veces grises,
negros, alegres, sin motivo llenos de lágrimas.
Duerme con él como si fuera cualquiera, única en el mundo.
Le parirá cuatro hijos, ningún hijo, uno.
Ingenua, pero la mejor consejera.
Débil, pero soportará la carga.
No tiene cabeza sobre los hombros, pero la tendrá.
Lee a Jaspers y revistas femeninas.
No sabé qué es un tornillo, pero construirá un puente.
Joven, como siempre joven, aún todavía joven.
Tiene entre las manos un gorrioncito con el ala rota,
su propio dinero para un viaje lejano y largo,
la cuchilla de la carne, una compresa y una copa de aguardiente.
Hacia dónde corre, ¿no estará cansada?
Pero no, sólo un poco, mucho, nada importa.
O lo ama o se obstinó.
Para bien, para mal y por la misericordia divina.
WISLAWA SZYMBORSKA- 1976
Trad. Bárbara Gill
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